La variante delta llega a América Latina: lo que sabemos de ella

4613

Una nueva ola de contagio siempre va a traer más muertes en términos absolutos, pero ello no implica necesariamente que la variante que la provoque sea más mortífera.

La variante delta llega a América Latina: lo que sabemos de ella

Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, México y Perú ya han detectado en sus territorios a la variante del SARS-CoV-2 que más atención acapara en el mundo. Delta, primero detectada en la India y ya presente en al menos 92 países, se destaca de sus predecesoras genéticas por una mayor capacidad de contagio.

El pasado 21 de junio, el director ejecutivo de la OMS dijo sobre delta que se trataba de una variante “más rápida y que afectará a los más vulnerables al contagio de manera más eficiente que sus predecesoras”. Esta característica esencial convierte a la B.1.617.2 en una “variante de preocupación” para el Centro de Control de las Enfermedades estadounidense (CDC). No es aún una “variante de elevada consecuencia”, la categoría de mayor peligro en el esquema del CDC. Merecería tal categorización si se considerara que “las medidas de prevención o médicas existentes ven su efectividad particularmente reducida en comparación con variantes anteriores”. Afortunadamente, no es el caso por ahora para delta.

La evidencia disponible solo permite asumir que posiblemente la variante delta se contagia más fácilmente que sus predecesoras, quizás produce más riesgo de hospitalización, pero no es necesariamente más mortal, y seguramente varias de las vacunas en uso funcionan bien contra ella, a pesar de que parece demostrar una cierta capacidad mejorada para esquivar defensas inmunológicas ya adquiridas. Queda por confirmar si todas las vacunas aguantarán el tipo por igual.

Más contagiosa

El objetivo principal del virus es permanecer, sobrevivir. Para ello necesita contagiarse, una necesidad marcada por dos motivos: el más obvio es que de no hacerlo, desaparecería. El desenlace de cualquier batalla entre nuestros cuerpos y una infección es la muerte del virus, sea porque nuestras defensas logran acabar con él, o porque al no lograrlo, nuestra muerte conlleva la del patógeno. Así que necesita encontrar nuevos anfitriones. Pero (y esta es la segunda razón) además, cada salto de un cuerpo a otro supone una minúscula pieza en un puzzle de oportunidad evolutiva. Cuando se juntan varias, se puede producir una mutación genéticamente significativa. Las ideales para el virus son aquellas que incrementan su transmisibilidad, dándole herramientas extra para agarrarse a los cuerpos que se le pongan a tiro. Y todo indica que delta es una mutación que ha logrado volverse dominante en la India, Rusia, Portugal, Indonesia o el Reino Unido gracias a algunas de estas herramientas, alcanzando al menos 92 países a día de hoy

Una nueva ola de contagio siempre va a traer más muertes en términos absolutos, pero ello no implica necesariamente que la variante que la provoque sea más mortífera.

Con delta, estudios preliminares en Escocia y otras partes del Reino Unido estimaron una probabilidad multiplicada casi por dos de hospitalización en los pacientes delta versus los alfa. Pero, aunque el dato se obtuvo teniendo en cuenta diferencias en edad, sexo o estatus de vacunación, es pronto para extrapolar de ahí que delta sea, efectivamente, más virulenta. La hospitalización no es un indicador duro, ni que viaje nítidamente de país a país ni de momento a momento dentro de un mismo país, dado que está sujeto a criterios cambiantes dependientes del contexto.

De hecho, en su última valoración de la evidencia disponible, el propio Gobierno británico hablaba del riesgo de mayor hospitalización con un hallazgo cierto pero preliminar, considerado todavía como poco confiable a falta de mejores y más variados estudios. En cualquier caso, el contagio incrementado es suficiente para preocupar a las autoridades, si bien las respuestas a delta dentro de América Latina están resultando notablemente variadas.

Tratando de anticiparse a ella, Alberto Fernández decretó una severa limitación de entrada en el país austral: solo 600 personas al día pueden llegar por vía aérea, pese a que delta sigue sumando casos, incluso, de personas que subieron a sus aviones con PCR negativa en el lugar de origen. Las autoridades epidemiológicas mexicanas, por su parte, relativizan la preocupación aunque encontraron esta variante en más del 10% de las muestras genéticas del virus recogidas durante junio y enviadas a la iniciativa GISAID. El Ministerio de Salud colombiano da por sentado que llegará al país. El peruano acepta, incluso, que predominará.

Efectivamente, contener a la contagiosa delta mediante restricciones a la movilidad podría ser particularmente complicado en una región de fronteras porosas y agotada económica y socialmente. La vacunación parece una estrategia mucho más segura, siempre que adquiera los ritmos y efectividades necesarias.

Por El País.

La variante delta llega a América Latina: lo que sabemos de ella