El Salvador: 24 de marzo de 1980, 38 aniversario del martirio del Beato Oscar Romero, a un paso de ser San Romero de América

El Salvador: 24 de marzo de 1980, 38 aniversario del martirio del Beato Oscar Romero, a un paso de ser San Romero de América

La Iglesia Católica de El Salvador este 24 de marzo conmemora el 38° aniversario de martirio del beato Óscar Arnulfo Romero, el arzobispo asesinado en 1980 por los escuadrones de la muerte dirigidos por el fundador del partido ARENA Roberto D’Abuisson y que pronto será proclamado santo de América por el Vaticano.

La conmemoración tuvo su punto culmine con una solemne misa en Catedral Metropolitana de San Salvador, presidida por el cardenal salvadoreño, Gregorio Rosa Chávez. “Hermanos estamos de fiesta, pero tenemos una tarea y es que dice el Papa que solo con la unidad podemos lograr nuestros objetivos y Romero lo está logrando, se siente el ambiente”, dijo el cardenal Rosa Chávez.

Asimismo, el Cardenal Rosa Chávez recordó que han enviado una carta al papa Francisco pidiéndole que, si es posible, la canonización de monseñor Romero sea en el país, justo días antes que venga a Panamá en 2019 a celebrar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El aniversario viene celebrándose desde hace una semana, el sábado pasado, frente a Catedral Metropolitana, la Fundación Romero y decenas de salvadoreños, en su mayoría jóvenes, realizaron una peregrinación, terminando con la celebración de una misa donde se habló de su legado y de su manera de hacer las cosas.

Pero también en su pueblo natal Ciudad Barrios de San Miguel se han desarrollado diferentes actividades religiosas incluyendo una peregrinación que culmina en la iglesia católica del municipio con una misa y otras actividades conmemorativas al Beato Romero.

La fe de muchos es que esta sea la última conmemoración de su muerte que se haga bajo el título de beato, ya que esperan que el Papa Francisco lo nombre santo a finales de este año o principios del próximo según lo ha previsto el papa Francisco.

El pasado 7 de marzo de este año, el Vaticano anunció que el Papa Francisco ya firmó el decreto que reconoce el milagro atribuido a la intercesión de monseñor Romero, lo cual permitirá su canonización muy pronto.

Hay que recordar que hace 38 años, Monseñor Romero fue asesinado por un francotirador el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en el hospital La Divina Providencia de San Salvador, muerte que fue categorizada como odio a la fe y por ello lo nombraron con el título de mártir.

La Comisión de la Verdad, creada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1993, responsabilizó de su muerte al mayor Roberto d’Aubuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), el cual murió de cáncer en febrero de 1992 y que en estas pasadas elecciones del 4 de marzo el pueblo salvadoreño lo premia dándole más diputaciones a la Asamblea Legislativa y más consejos Municipales, algo paradójico de nuestra realidad política actual.

Óscar Arnulfo Romero fue uno de los seis hijos del matrimonio de Santos y Guadalupe. Nació en Ciudad Barrios, San Miguel, el 15 de agosto de 1917. A los 12 años ingresó al Seminario Menor de San Miguel. Posteriormente, fue enviado a estudiar a Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal el 4 de abril de 1942 y en seguida fue considerado la voz de los sin voz, por su por la opción preferencial de los más pobres que lo llevo a la muerte.

Sin duda un recuerdo siempre presente del Salvadoreño más universal y más reconocido que supo expresar los sentimientos de justicia y compasión de una Iglesia que tradicionalmente había mantenido una alianza tácita con el poder y la riqueza. Sin duda, aquellos que empujaron su nominación creyeron haber encontrado al obispo piadoso y discreto, conservador y alejado del compromiso de los sectores más progresistas de la Iglesia y de los Jesuitas. Pero Dios le tenia preparado una misión y fue la sangre martirial del Padre Rutilio Grande S.J. junto con los dos campesinos asesinados ese sábado 12 de Marzo de 1977: Manuel Solórzano y Rutilio Lemus los que le abrirían los ojos para encarnar el sufrimiento de un pueblo masacrado y torturado lo que harían del Profeta y Mártir.

Ahora 38 años más tarde su mensaje, su legado y su memoria siguen acompañando al pueblo todavía sufriendo la violencia y la pobreza, el silencio de muchos que prefieren bautizar calles con su nombre o poner monumentos en las ciudades antes de hacerle Justicia.

Para el analista Dagoberto Gutiérrez, Monseñor Óscar Arnulfo Romero chocó con la oligarquía salvadoreña debido a que representaba a los perseguidos y asesinados y que, al igual que como ocurrió con Jesucristo, para la gente del sanedrín, sonó la hora de matarlo cuando dijo: “en nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios, cese la represión”.

Gutiérrez mencionó que Romero era “un hombre de la gente” que hablaba por los que no tenían voz, y que por lo mismo tenía enemigos mortales, “y los sigue teniendo”, aún después de 38 años de que lo asesinaron.

“La base del pensamiento de monseñor fue el clamor de la gente, el llanto de los perseguidos, de los encarcelados, de los reprimidos”, dijo Gutiérrez, y reconoció que ese mismo pensamiento partió de la Doctrina Social de la Iglesia. “No fue un teólogo de la liberación, fue un pastor y la gente lo reconoció como su guía”.

El papa Francisco anunció recientemente que cumplirá con dicho trámite este año, al respecto, Gutiérrez señaló que para que ello se diera “era necesario que llegara un papa como el actual: justo, con disposición de confrontar con los poderes, incluso con los poderes que están en el mismo Vaticano, donde se mueven las fuerzas conservadoras”

Por: Nelson de Jesús Quintanilla Gómez, Sociólogo y Diputado de la Asamblea Legislativa de EL Salvador, períodos 2012-2015 y 2015-2018.

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